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EVOLUCIÓN REINOS CRISTIANOS PENINSULARES

La Península Ibérica en el año 750. 
Aparece el Reino de Asturias en sus orígenes, limitado todavía a la Cordillera Cantábrica, y el resto de la Península esta dominado por los musulmanes (Al-Andalus). 
En la España musulmana está el Califato Omeya de Damasco, 711-756.
Península ibérica 750

La Península Ibérica en el año 814. 
Aparecen marcados los dos núcleos originales cristianos: el occidental (Asturias) y el oriental (Marca Hispánica/Imperio Carolingio). 
Al-Andalus se encontraba en la etapa del Emirato independiente del califa abasí de Bagdad (756-929). 
Los reinos cristianos han avanzado por la parte occidental hasta el río Duero y en la parte oriental al sur de los Pirineos.
Península ibérica 814

La Península Ibérica hacia el año 980.
Aparece en el núcleo occidental el Reino de León (nuevo nombre del Reino de Asturias -mismo reino con otro nombre); quedando marcado claramente en sus límites más orientales el Condado de Castilla a punto de independizarse bajo el conde Fernán González. 
En el núcleo oriental destaca el Reino de Pamplona/Navarra, bajo la dirección de la dinastía Jimena, que controlaba la totalidad de los focos vascón y aragonés y que se expandió por La Rioja o Alto Ebro.
Los condados catalanes todavía se encontraban bajo vasallaje de Francia. 
Al-Andalus se encontraba en la etapa del Califato del Córdoba (929-1031).
Península ibérica 1000
La Península Ibérica en el año 1031
Ese año supuso la desaparición del Califato de Córdoba y Al Ándalus aparece dividida entre los reinos de taifas. 
El reino cristiano dominante es Pamplona/Navarra que ha absorbido a Castilla, que se había independizado previamentede León. Su rey Sancho Garcés III o Sancho III el Mayor dominó desde Castilla y dominó partes de León y Aragón. 
Todavía se muestra a los condados catalanes como vasallos de Francia. No era así, éstos rompieron su fidelidad con Francia en torno al 987.
Península ibérica 1030

La Península Ibérica en el año 1037. 
Es igual en todo al anterior salvo por el hecho de que los dominio de Sancho III el Mayor aparecen repartidos entre sus hijos a su muerte: Castilla, Pamplona/Navarra y Aragón.
Península ibérica 1037

La Península Ibérica en el año 1100. 
Los reinos cristianos han avanzado hasta el valle del Tajo, conquistando Toledo en 1085. 
El Reino de Aragón ha avanzaso hasta Huesca en 1096 y el Condado de Barcelona hasta Tarragona en 1095.
El Cid había conquistado Valencia y había instaurado un señorío independiente en teoría vasallo de Castilla y León. 
Los cristianos iban a conquistar toda Al-Andalus aprovechándose de la debilidad de los reinos de taifas pero entonces intervinieron los almorávides y frenaron el avance cristiano.

La Península Ibérica en el año 1150. 
El poder almorávide se ha debilitado y aparecieron unos segundos reinos de taifas que no pudieron aguantar la presión de los reinos cristianos. 
El Reino de Castilla y León avanzó hacia el valle del Guadiana, en la Mancha.
La Corona de Aragón, unida desde 1137 como resultado de la unión entre el Reino de Aragón y el Condado de Barcelona, ha alcanzado el valle del Ebro. 
Igualmente Portugal, independiente desde 1128, llegó hasta el Tajo y lo rebasó.

La Península Ibérica en el año 1160. 
La única diferencia con respecto al anterior es que el Reino de Castilla y León fue repartido por el rey Alfonso VII a su muerte, en 1157, entre sus hijos Sancho III, que se convirtió en rey privativo de Castilla, y Fernando II, que se convirtió en rey privativo de León.

La Península Ibérica en el año 1230. 
Los reinos de Castilla y León están a punto de unirse. 
Tras la derrota de los almohades en las Navas de Tolosa , en 1212, nada pudo detener a los reyes cristianos que a partir de entonces  inciaron la ofensiva definitiva contra Al-Andalus.
Castilla durante los últimos años del reinado de Alfonso VIII ocupó totalmente La Mancha extendiendo su reino hasta Sierra Morena. 
En los años posteriores las dificultades sucesorias del reino ralentizaron su avance que no se retomó hasta que Fernando III, antes de unir su herencia castellana a la leonesa de su padre Alfonso IX, inició la conquista de Baeza y Úbeda. 
Antes de 1230, el rey leonés Alfonso IX aprovechando la debilidad castellana inició un rápido avance  que le permitió añadir a su reino Extremadura. 
Semejante fue el avance hacia el sur del Reino de Portugal en la Extremadura portuguesa. 
En el Este la Corona de Aragón sumida en las luchas que se mantienen en el Sur de Francia y la minoría de edad de Jaime I no pudo rebasar las conquistas de Alfonso II en Teruel a finales del siglo XII.  
Navarra encajonada entre Castilla y Aragón tiene que resignarse a que la primera le arrebate el País Vasco. Al Andalus quedó dividido tras la derrota almohade en pequeños reinos de taifas que difícilmente podrían resistir a los cristianos. Su territorio quedó ya limitado a Baleares, Algarve, Andalucía, Murcia y Valencia.

La Península Ibérica en el año 1260. 
Entre 1230 y 1250 el empuje de los reinos cristianos era arrollador. 
Los divididos y debilitados andalusies, sin ayuda norteafricana, fueron incapaces de detener su avance. Portugal avanzó en dirección Norte-Sur hasta el Algarve. 
Castilla y León ya unidos en la Corona de Castilla, bajo la dirección de Fernando III, ocuparon toda Sierra Morena, el Valle del Guadalquivir: Córdoba en 1238 y Sevilla en 1248, y Murcia en 1266. 
La Corona de Aragón, abandonadas sus ambiciones en Francia, ocupó Valencia  y Baleares poniendo las bases para futura expansión hacia Sicilia. 
De Al Andalus sólo quedaron los restos que respetaron los cristianos. Destacaba el Reino de Granada dirigido por los Nazaríes, en 1237, vasallo de Castilla. 
También existían taifas en Jerez, Niebla o Arcos de la Frontera. Todos ellos vasallos de Castilla.

La Península Ibérica en el año 1400.
La división entre los reinos cristianos y el musulmán se ha perfilado definitivamente a lo largo del último cuarto del siglo XIII y la totalidad del XIV.
Así, consolidadas las fronteras con Portugal y Navarra, Castilla tiene que aceptar el avance de la Corona de Aragón hacia el Sur en la zona de Murcia-Alicante. 
Tras la conquista de los taifas de Cádiz, Niebla, Jerez o Arcos de la Frontera el interés castellano se centró en el Reino de Granada. Durante siglo y medio de continuas razzias en la frontera los castellanos avanzaron por la campiña al Sur del Guadalquivir empujando a los granadinos hacia la Cordillera Subbética: las conquistas de Priego o Alcalá la Real son clara muestras de ello. 
Los castellanos mantuvieron una dura lucha contra granadinos y norteafricanos en la zona del Estrecho de Gibraltar que no se saldó con una victoria hasta que Alfonso XI los derrotó en 1340 y conquistó Gibraltar en 1349.



Tomado de: http://socialesmoriles.blogspot.com.es/

BATALLA DE COVADONGA

Después de la invasión en el año 711 los musulmanes rápidamente van conquistando el territorio de la Península hasta que chocaron con el primer foco de resistencia que no lograron conquistar.
En el norte, en la región de Asturias, el príncipe godo don Pelayo logró ser el primero en derrotarlos. Cuando el gobernador musulmán de Córdoba envió sus soldados hacia el norte (actual Asturias), en el año 718 d.C., las tropas de don Pelayo lograron atraer a los soldados musulmanes a una emboscada y los derrotaron. En ese momento se inició la reconquista.
La referencia más antigua a este suceso, se encuentra en la Crónica de Alfonso III:

Audio sobre la batalla de Covadonga realizado por Juan Antonio Cebrián:


Dos textos sobre la batalla de Covadonga desde dos puntos de vista diferente:
VERSIÓN CRISTIANA
Pelayo se dirigió hacia la tierra montañosa, arrastró consigo a cuantos encontró camino de una asamblea y con ellos subió a un monte llamado Auseva y se refugió en la ladera de dicha montaña, en una cueva que sabía era segura. Desde ella envió mensajeros a todos los astures, que se congregaron en una junta y lo eligieron príncipe.
Alqama, el dirigente musulmán, mandó entonces comenzar el combate y los soldados tomaron las armas. Se levantaron los fundíbulos, se prepararon las hondas, brillaron las espadas, se encresparon las lanzas e incesantemente se lanzaron saetas. Pero al punto se mostraron las magnificencias del Señor: las piedras que salían de los fundíbulos y llegaban a la casa de la Santa Virgen María, que estaba dentro de la cueva, se volvían contra los que las disparaban y mataban a los caldeos. Y como Dios no necesita las lanzas, sino que da la victoria a quien quiere, los cristianos salieron de la cueva para luchar contra los caldeos; emprendieron éstos la fuga, se dividió en dos su hueste, y allí mismo fue al punto muerto Alqama. En el mismo lugar murieron 125000 caldeos.
Crónica de Alfonso III de Asturias.


VERSIÓN MUSULMANA
Dice Isa ben Ahmand Al-Razi que en tiempos de Anbasa ben Suhaim Al-Qalbi, se levantó en tierra de Galicia un asno salvaje llamado Pelayo. Desde entonces empezaron los cristianos en Al-Andalus a defender contra los musulmanes las tierras que aún quedaban en su poder, lo que no habían esperado lograr. Los islamitas, luchando contra los politeístas y forzándoles a emigrar, se habían apoderado de su país hasta llegar a Ariyula, de la tierra de los francos, y habían conquistado Pamplona en Galicia y no había quedado sino la roca donde se refugió el rey llamado Pelayo con trescientos hombres. Los soldados no cesaron de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino treinta hombres y diez mujeres. Y no tenían qué comer sino la miel que tomaban de la dejada por las abejas en la hendidura de la roca. La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron diciendo: ‘Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?’ En el año 133 murió Pelayo y reinó su hijo Fáfila. El reinado de Pelayo duró diecinueve años y el de su hijo dos. Después de ambos, reinó Alfonso, hijo de Pedro, abuelo de los Banu Alfonso, que consiguieron prolongar su reino hasta hoy y se apoderaron de lo que los musulmanes les habían tomado.
Del NAFH AL-TIB de AL-MAQQARI.
Texto tomado del tomo III de la Historia de España de Historia 16, p. 92

    

ORGANIZACIÓN REINOS CRISTIANOS

El rey y su administración
El poder monárquico tuvo unos fundamentos jurídicos que, en los primeros tiempos, fueron los visigodos del Liber Iudiciorum.
Las nuevas circunstancias favorecieron la adopción de nuevas leyes, como los Usatges, en el caso catalán, o el Derecho consuetudinario comunal, en el castellano.
Posteriormente se tendió hacia la unificación jurídica, a la que sirvió de base el Derecho romano recuperado; algunos ejemplos son Las Partidas, en el reino castellano-leonés, y el Fuero General, en Navarra.

La Administración central se organizó sobre la base del Palatium, en el que los señores laicos y eclesiásticos acaparaban los oficios palatinos.
La Administración territorial se basaba en el condado, a cuyo frente se hallaba un conde que delegaba parte de su autoridad en otros funcionarios: merinos, en Castilla y, veguers, en Cataluña.
En el siglo XI, estas estructuras se perfeccionaron. Así, el Palatium se convirtió en curia o corte y amplió sus funciones, al tiempo que las merindades y las veguerías aumentaron su poder y sus competencias.
El fortalecimiento de la monarquía fue paralelo a la potenciación de la autonomía de los municipios o concejos, basada en la carta o fuero concedido por el rey o por el señor.

AVANCE HACIA EL SUR DE LOS REINOS CRISTIANOS

La actitud defensiva de los núcleos cristianos comenzó a variar a comienzos del siglo XI por la debilidad de Al Andalus tras la desaparición del califato de Córdoba en 1031, pero también por la dinámica de expansión que desarrolló la cristiandad latina entre los siglos XI y XIII en todos sus flancos.
Por un lado, las cruzadas en Siria y Palestina, por otro, la marcha hacia el este en las tierras de más allá del río Elba y, por último, la península Ibérica.

Causas de la expansión
La ocupación cristiana de las tierras del islam andalusí fue estimulada por las exigencias económicas de los señores que reclamaban nuevos espacios. Además, el ideal de cruzada proporcionaba la justificación de estar combatiendo por la fe cristiana.
En este sentido, la intervención de las órdenes militares tuvo un papel destacado en la conquista y defensa de nuevas tierras. No hay que olvidar tampoco la exaltación del pasado godo y la voluntad de recuperar un territorio para restaurar el dominio político de los antiguos reyes.

Enfrentamiento contra almorávides y almohades
Las primeras manifestaciones de la ofensiva hispanocristiana fueron, entre 1045 y 1096, la toma de Calahorra por los navarros, la de Viseu y Lamego por los leoneses, la de Toledo por castellanos y leoneses, la de Huesca por los aragoneses y la del Campo de Tarragona por los catalanes.
De todas esas acciones, la incorporación del reino de Toledo en 1085 al de Alfonso VI de León (1065-1109) y Castilla (1072-1109) constituyó el golpe más duro para los musulmanes, que buscaron la ayuda de los musulmanes del norte de África: los almorávides. Estos entraron en la Península, vencieron a Alfonso VI en Sagrajas (1086) y, a pesar de sus derrotas ante Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, en tierras de Valencia, consiguieron unificar todo Al Andalus y amenazar a los territorios cristianos.
Sin embargo, en 1118, los aragoneses arrebataron a los almorávides Zaragoza, y poco a poco lograron controlar La Mancha y el valle del Ebro, de forma que la frontera entre Al Andalus y los reinos cristianos pasó a situarse en Sierra Morena.
A la vez, los portugueses, ya independientes del reino de León y Castilla, tomaron Lisboa.
En la segunda mitad del siglo XII, los almohades se hicieron con el control de Al Andalus e intentaron recuperar las tierras situadas entre el Tajo y Sierra Morena. El peligro fue tan grande que todos los reyes cristianos (Alfonso VIII de Castilla, Sancho el Fuerte de Navarra y Pedro II de Aragón) unieron sus ejércitos a fin de derrotar a los almohades. Esto sucedió en la batalla de las Navas de Tolosa (1212).
La victoria cristiana supuso el comienzo del final de la presencia islámica en la Península.

Empuje definitivo
A partir de este momento, el avance cristiano se aceleró en los distintos flancos.
El rey Jaime I de Aragón conquistó Baleares y Valencia. A finales de 1229, aragoneses y catalanes entraron en Palma de Mallorca y, durante el año siguiente, completaron el dominio de la isla, deseado por los comerciantes de Barcelona como base en la que reemplazar a los mercaderes andalusíes. Poco después, comenzó la conquista del reino de Valencia, que concluyó en 1245. En ella, Jaime I utilizó una estrategia en la que combinó ataques navales y asedios terrestres.
Por su parte, castellanos y leoneses, unidos definitivamente en 1230 por Fernando III, conquistaron las plazas de la actual Extremadura y avanzaron sobre el valle del Guadalquivir. En 1248, con la colaboración por primera vez de una flota armada en los puertos del Cantábrico, los castellanos y leoneses conquistaron Sevilla. La pérdida de la capital de la España almohade asestó el golpe de gracia a los musulmanes, que, al mismo tiempo, perdieron el reino de Murcia.
Mientras tanto, en la zona occidental, los portugueses llegaban a Faro, en el sur de Portugal, en 1249. En definitiva, entre los años 1045 y 1266, los cristianos, que empezaron con pequeños núcleos de resistencia, habían ampliado sus territorios resolviendo a su favor la pugna entre cristiandad e islam.
De este modo, Al Andalus quedó reducido al reino de Granada, hasta su conquista definitiva en 1492.